Finalmente la racionalidad parece haber llegado a los dirigentes de la Sociedad Rural y sus aliados, que levantaron el paro. Mas allá de que seguramente jugó un papel no desdeñable la presión pública sobre ellos, lo cierto es que van a sentarse a negociar con el gobierno. Algo que si hubieran hecho hace 60 días atrás, le hubiera ahorrado a la mayoría de este país una infinidad de tensiones, sufrimientos y problemas.Pero bueno, allí se sentarán las cuatro entidades agrarias a discutir con el gobierno nacional un acuerdo. Es nuestra opinión que en dicho acuerdo se deben contemplar adecuadamente los intereses de los pequeños y medianos productores, garantizándoles justos precios en la producción de carne, leche y trigo; afectando para ello no los bolsillos populares sino los de los grandes frigoríficos, molinos harineros, exportadores de granos y usinas lácteas. Hay que redistribuir correctamente las ganancias en las cadenas de valor de esos productos, en favor como decimos, de los pequeños y medianos productores rurales. Ya ha dado el gobierno muestras de que está dispuesto a ello, como así también a disminuir el endeudamiento de estos sectores con el Banco Nación, y a garantizar los reintegros ofrecidos en marzo pasado a aquellos que producen menos de 500 toneladas de soja.
Pero al mismo tiempo, en dichas negociaciones el gobierno se debe sostener firme en el mantenimiento de las retenciones móviles a la soja, rechazando las presiones para modificarlas. Presiones que tienen por detrás a los grandes pools de siembra y a los terratenientes de la pampa húmeda que no quieren -y por eso tuvieron en vilo la nación dos meses- resignar sus enormes superganancias.
Las retenciones móviles son un instrumento fundamental e insustituible para desvincular los precios externos de los internos, y así poder controlar el creciente proceso inflacionario que afecta por sobre todo a los mas humildes y a los trabajadores; como así también al corazón del actual modelo económico afectando su paridad cambiaria. Son también la manera concreta de apropiarse el Estado de una parte de la renta agraria, sobredimensionada por los actuales precios mundiales de la soja, y utilizarla para construir un país integrado, reindustrializado, con adecuada infraestructura, salud y educación, entre otras cosas. En definitiva para redistribuir la riqueza y que podamos tener una Argentina que nos cobije a todos y todas, no solo a los mas pudientes.
Pero al mismo tiempo, en dichas negociaciones el gobierno se debe sostener firme en el mantenimiento de las retenciones móviles a la soja, rechazando las presiones para modificarlas. Presiones que tienen por detrás a los grandes pools de siembra y a los terratenientes de la pampa húmeda que no quieren -y por eso tuvieron en vilo la nación dos meses- resignar sus enormes superganancias.
Las retenciones móviles son un instrumento fundamental e insustituible para desvincular los precios externos de los internos, y así poder controlar el creciente proceso inflacionario que afecta por sobre todo a los mas humildes y a los trabajadores; como así también al corazón del actual modelo económico afectando su paridad cambiaria. Son también la manera concreta de apropiarse el Estado de una parte de la renta agraria, sobredimensionada por los actuales precios mundiales de la soja, y utilizarla para construir un país integrado, reindustrializado, con adecuada infraestructura, salud y educación, entre otras cosas. En definitiva para redistribuir la riqueza y que podamos tener una Argentina que nos cobije a todos y todas, no solo a los mas pudientes.
HUMBERTO TUMINI
MOVIMIENTO LIBRES DEL SUR
No hay comentarios:
Publicar un comentario