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martes, 29 de julio de 2008

A LAS LETRAS 4 – LA CABEZA POR FIN…

La cabeza por fin puede inclinarse por algo más que cansancio. Por respeto, un ejemplo.

También por una moneda frente al poder de la riqueza, otro ejemplo.

Aquella tarde lluviosa de 1966, por respeto lo hacían frente al monumento del Gran Exterminador, el grupo de herederos de la Historia Infame.

Por respeto a esa gran figura que supo en el siglo pasado, limpiar de patas sucias y alpargatas estos suelos, y repartir luego, los campos que ya no eran de nadie aumentando el patrimonio y la riqueza de sus abuelos.

El grupo inclinaba las cabezas al unísono en actitud devota.

Clérigos, militares de la Federal, militares de la SIDE, militares de la reciente dictadura y también de las pasadas.

Pero no todos eran clérigos y militares, estaban los no uniformados, los civiles cómplices obsecuentes.

Todos reunidos en coro en esa mini plazoleta frente a la Manzana de las Luces e inclinando sus cabezas frente a la omnipresencia del Gran Exterminador, cuyo nombre no podía ser otro que Argentino.

Mientras los discursos y declamaciones proseguían, la tarde presagiaba más lluvia.

La cabeza por fin puede inclinarse por algo que no sea el cansancio, por una moneda ya dije, frente a la riqueza, pero hay otras opciones.

Las monedas de un peso moneda nacional.

Esas que en su redondez daban la sensación de un peso metálico que superaban al monetario.

Primero fue una como gota la que cayó del cielo.

Luego fueron dos, luego más y más, muchas más, las que bajaron desde lo alto impactando en las cabezas de los allí reunidos, haciéndoles inclinarlas una vez más por algo más contundente que el cansancio, el respeto o la riqueza.

En realidad la lluvia justiciera no provenía del cielo, sino de las ventanas de la Facultad de Ciencias Exactas.

Eran monedas de un peso universitario.

Los militares de la Federal, los militares de la SIDE, los militares de la dictadura y civiles agrupados tomaron nota del agravio.

Fría, certera y sin contemplaciones decidieron la limpieza tal como sus antepasados. Limpiar no de patas sucias y alpargatas, sino de cerebros las universidades.

La Historia recuerda esa campaña a los claustros universitarios como la Noche de los Bastones Largos.

Y fue en julio de 1966.

Daniel Noseda

MOVIMIENTO LIBRES DEL SUR – REGIONAL SAN LUIS

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