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viernes, 16 de octubre de 2009

FORMACIÓN


Ser consecuentes

El desafió para la construcción en esta nueva etapa política

El modelo político, económico y social que desde hace muchísimo tiempo las organizaciones populares mas comprometidas buscamos transformar y que en la practica y en lo cotidiano deviene en una sociedad de dos pisos profundamente desiguales, se caracteriza fundamentalmente, entre otras cuestiones, por haber logrado con una fuerte impronta cultural y de comportamientos (actitud ante la vida), un frió y desapasionado ordenamiento de las relaciones humanas, que habitualmente escapa al dominio de nuestra comprensión.

Debemos entender finalmente con mucha convicción y fuerza que el rigor de la sociedad capitalista o mercantil enajenan a partir de una cultura clientelar y esencialmente consumista la voluntad y los sueños del hombre y le define valores, practicas y morales que ni se alcanzan a ver, pero que lo relacionan a la sociedad y su conjunto y en todos los vínculos a partir de una cuestión fundamental para el sistema:
LA LEY DEL VALOR, por supuesto absolutamente alejado de lo humano.

Se establecen relaciones dentro de una sociedad-mercado, donde finalmente la persona se transforma en mercancía, situación que justifica que “todo se compra, se vende, o en ultima instancia se alquila”. Sintetizando; el conocido refrán de “cuanto tenes, cuanto vales”.

La mercancía, en que sin darnos cuenta, se transforma la persona y su valor humano, pasa a ser, la célula básica de la economía en una sociedad capitalista y su efecto se hace sentir en la actitud ante la vida, en las relaciones y en la conciencia, en la organización social y en la organización de la producción.

De esta forma, la ley del valor, partiendo que todo es mercancía actúa en todos los aspectos de la vida y va modelando su camino y su destino.

Las leyes del capitalismo invisibles para el común de la gente, y ciegas, actúan sobre las personas sin que estas se percaten. Solo se alcanza a ver la amplitud de un horizonte que aparece infinito (negando la acción transformadora del hombre) y mostrando por el contrario, un camino con escollos que aparentemente un individuo por sobre todo individualista, con cualidades necesarias (allí se empieza a moldear valores) puede superar para llegar ala meta y alcanzar el éxito personal (aquí se define claramente los objetivos de vida) donde el premio se avizora después de un camino solitario en una carrera de lobos, donde solamente se puede llegar sobre el fracaso de otros, y desde un convencimiento profundamente hipócrita: la demostración intencionada de que una mentira es verdad.

Para todos los que hace mucho tiempo venimos luchando para construir otra sociedad mas justa, se hace imprescindible, con absoluta honestidad militante, en este tiempo de prevalencía del posibilismo político, debatir el modelo de sociedad que queremos construir.
Asumiendo la consecuencia en una practica que también implique discutir OTRO HOMBRE, otros valores, otro compromiso, otra militancia, que nos permita renovar con alegría, los sueños.
Debemos construir organización fuertemente convencidos de nuestros ideales y nuestras convicciones.
De aquí es fundamental el rol del militante, con su entrega, sacrificio, y responsabilidades y con un profundo rescate de los valores humanos. El revolucionario verdadero esta guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario autentico sin esta cualidad.

Nuestros compñer@s tienen que tener ese amor al pueblo. No pueden descender con una pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los lugares comunes donde el hombre común los ejercita.
El marco de la familia, hij@s y mujeres, el marco de amig@s, el marco del trabajo, el marco de la vida privada, deben ser parte del sacrificio general de su vida, y responder orgánicamente al marco de sus compañeros, de sus sueños e ideales, entendiendo que no hay vida fuera de ello.

En este tiempo, que nos mienten sobre los tiempos debemos tener una gran dosis de humanidad, un gran sentido de justicia y mucha generosidad.

Los cambios se hacen a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su fortaleza ideológica y su espíritu revolucionario. Ser profundamente consecuente.

De esa forma, buscando todos los días, la felicidad del pueblo, por una sociedad mas justa, iremos sintiéndonos mas libres por que somos mas plenos, y somos mas plenos por que seremos mas libres.

Julio Gonzalez

Responsable Politico Libres del Sur
Regional San Luis

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